martes, 11 de septiembre de 2018

Conectar con deidades


¿Cómo conecto con las deidades? Es una pregunta muy frecuente y cuando os consulté en instagram sobre temas para escribir, fue también una de las cosas que me pedisteis así que voy a intentar contaros todo lo que sé sobre ello.
Si encuentro más referencias os las dejaré para que complementéis la lectura, pero básicamente os hablaré de mi experiencia personal. Porque como siempre, esto no es una ciencia exacta. Éste fue mi método y es el que os comparto aquí.

¿Quién?
Lo primero que tienes que tener claro es con qué deidad quieres tener contacto. ¿Cómo lo puedes decidir? Tienes dos opciones: (1)Puedes intentar estar receptivo a las señales de tu alrededor. Puede que alguna deidad quiera trabajar contigo, o te des cuenta de que ha estado a tu lado en momentos importantes de tu vida y así al trabajar con esta deidad tengas la oportunidad de seguir aprendiendo de sus enseñanzas y darle las gracias por ayudarte todo este tiempo.
(2)La otra opción es elegirlo a conciencia. Por ejemplo, si quieres trabajar con los aspectos de la muerte, pues escoges a un dios o diosa relacionado con la muerte. Dentro de los distintos panteones habrán diferentes deidades relacionadas con este aspecto. Hay algunos que tienen toques diferentes y se centran en la muerte de una forma distinta. No es lo mismo por ejemplo el papel que tiene Anubis en Egipto que Osiris, Proserpina o Perséfone, Hades o Plutón, Tanatos, Hela, o Ereshkigal. Son deidades con una personalidad propia y unas enseñanzas diferentes. Aquí no hay atajo: investiga.

¿Cómo?
Debes decidir cómo vas a contactar con la deidad. Para ello, deberás conocer las correspondencias de inciensos, colores, minerales, aspectos, nombres, animales, ofrendas, episodios de la mitología, cómo se le rendía culto en la antigüedad... Vamos, que te tienes que empollar un poco qué es lo que le gusta, para que tu ofrenda sea acertada.
Gracias a todo lo que hayamos encontrado en nuestra investigación sobre la mitología o su personalidad, podremos tener una idea de cómo podemos presentarnos. Porque sí, lo primero que hay que hacer, igual que cuando conocemos a alguien, es presentarnos. Presentarle nuestros respetos, poner sobre la mesa nuestras intenciones y esperar a ver si le interesa. Puede que no tengamos mucha respuesta la primera vez, sobretodo si hemos escogido la deidad nosotros. Tranquilos, no se acaba aquí. Podemos intentarlo unas cuantas veces más. Si pasado un tiempo vemos que seguimos sin sentir respuesta... Lo dejaremos estar. Puede que no quiera trabajar con nosotros, y no pasa nada. Podemos intentarlo más adelante o buscar otra deidad con la que trabajar.

¿Dónde?
El lugar debe ser un sitio tranquilo. Si al final empezamos a trabajar con la deidad, lo ideal es disponer un espacio o altar donde depositar las ofrendas, meditar, etc. ¿Es obligatorio tener uno? Pues tampoco estrictamente, pero sí que es cierto que tener un espacio dedicado os hará sentiros más unidos a ellos y vuestro compromiso crecerá.
También podemos salir fuera (campo, mar, montaña). Conectar en el entorno natural con las deidades asociadas a la naturaleza puede ser más sencillo. Si es vuestro caso, probad la experiencia y comparadla con la que tengáis en vuestro altar o zona tranquila.


¿Cuándo?
Sencillamente, cuando os venga bien. Aún así, si queréis investigar entre las correspondencias lunares, solares, de día de la semana, momento del día y escoger el que más se ajuste al caso, también es perfecto. Los momentos poderosos como pueden ser las lunas llenas (o nuevas), algunos sabbats o momentos astrológicamente potentes, o que os puedan aumentar la sensibilidad a sus respuestas, son los momentos ideales para sentir la conexión si sois personas poco sensibles a ello.

¿Qué?
¿Qué le puedes decir? Si has investigado, seguro que has encontrado algún poema, algún texto antiguo donde se le honra. O incluso lo puedes crear tú mismo. Lo más fácil es empezar con algo que exista, ya que la gente que lo escribió probablemente hubiera tenido contacto con la deidad. Cuando ya sientas su energía, será más fácil ponerte a escribir sobre ello y plasmar en palabras tus sensaciones y experiencias.
No todo son alabanzas. También puedes hablar de forma corriente con tu deidad, como a una persona que conozcas (y respetes), contarle alguna preocupación, pedirle consejo, explicarle tu ofrenda, darle las gracias por algo, pedirle ayuda para algún trabajo mágico, evocarle o invocarle...
Tampoco hace falta que pronuncies en voz alta si lo sientes raro. Puedes recitar los textos mentalmente o puedes sencillamente meditar en silencio y transmitir tus pensamientos (palabras, imágenes, sensaciones) hacia la deidad.
Por otro lado, puedes dedicarle cualquier actividad de tu vida cotidiana que creas que te acerca a él/ella, o que te gustaría compartirle u ofrecerle. Por ejemplo: danza, estudio, práctica deportiva, trabajo manual... Dependiendo de lo que se relacione con la deidad.

¿Por qué?
Antes de hacer cualquier cosa, siempre debes preguntarte cuál es la razón que te lleva a hacerlo. ¿Es de origen egoísta? Ejemplo: "Porque todos los paganos tienen una deidad", "porque si no, parece que sigo siendo novato/a", "lo necesito para poder ser más brujo/a de verdad", "porque me servirá para hacer mejores hechizos de (...)" (o argumentos similares) ¿Quieres conectar con una deidad sólo por obtener sus favores, y no estás dispuesto a ofrecerle tu tiempo y tu práctica? ¿O realmente sientes esa necesidad de devoción/trabajo?
Para mí, conectar con una deidad es como buscar pareja sentimental. Está bien buscarla, pero el objetivo no es tener pareja porque sí. El objetivo es sentir amor, darlo y recibirlo. No acaba todo cuando ya conseguimos pareja, sino que ahí es cuando empieza el esfuerzo. Tendremos que cuidar de nuestra pareja, dedicarle tiempo y atención, ayudarle en lo que podamos, apoyarle, seguir conociéndole cada día, evolucionar con él o ella, adaptarnos... Pues todo esto, pero con las deidades. Debemos cuidar nuestra relación con ellos/ellas. Cuantos más dioses queramos tener en nuestra vida, más tiempo les tendremos que dedicar. Sed conscientes de ello.
Pregúntate: ¿Para qué quiero buscar una deidad?

*Disclaimer: Quizás en algunas tradiciones donde se cambia de paradigma constantemente, como puede ser la magia del caos, puedes trabajar con deidades sólo cuando tu paradigma sea el paganismo. Por vuestra forma de entender la realidad, es compatible tratar con las deidades como herramientas porque para vosotros, lo real es algo mutable y depende de cada individuo. En fin, esto ya es meternos demasiado en metafísica. Que todo bien jaja *Fin del disclaimer

Al final, este artículo no es más que mi experiencia, aunque eso sí, bastante parecida a la de muchas otras personas según lo que cuentan. Lo que no quiere decir que sea "la verdad", pero sí que con una alta probabilidad os sirva a vosotros/as también.
Espero que os ayude, que haya quedado claro y que os haya gustado el post 😊. Cualquier sugerencia de nuevo contenido o debate sobre algún tema tratado por aquí, están los comentarios abiertos, pero podéis encontrarme por instagram, twitter y la página de facebook.

¡Buenas lunas!

Links interesantes sobre el tema:
https://www.druidry.org/library/gods-goddesses/connecting-deities
http://gleewood.org/seeking/doing/relationships-with-deities/
https://exemplore.com/paganism/How-To-Know-Your-God-and-Goddess
https://exemplore.com/wicca-witchcraft/Wicca-for-Beginners-How-to-Find-Your-Wiccan-God-and-Goddess
http://www.patheos.com/blogs/naturessacredjourney/2016/02/all-the-small-things/

sábado, 10 de febrero de 2018

Mi primer ritual

Os pongo en contexto: Llega a mí alguna información sobre la religión Wicca y me pongo a investigar sobre ella. Por internet voy encontrando información. La Rede, la rueda del año...
<<Esto no suena mal>>. Decido leer mi primer libro al respecto: "Wicca. La guía del practicante solitario" de Scott Cunningham. La mayoría de cosas me parecen interesantes y chulas. <<Bien, he encontrado una espiritualidad con unos valores y unos métodos que me gustaría compartir y probar.>> Además, lo mejor de todo, ¡es que tiene festividades que celebrar! Toda religión que se precie debe tenerlas, si no, qué aburrimiento todo.

Después de pensarlo mucho, buscar covens y agrupaciones y no encontrar nada que me convenciese demasiado, decidí dedicarme en solitario, es decir, presentarme a los dioses y comenzar mi aprendizaje serio de un año y un día. Además, ¡se acercaba Samhain! El año nuevo celta era la época perfecta para comenzar, siendo una festividad tan poderosa.
Me puse a buscar como loca todas las correspondencias habidas y por haber entre internet y libros. Me preparé un guión detallado de la liturgia para tener claro el orden de los acontecimientos, lo que quería decir y cómo lo quería decir para que sonara bonito. Seleccioné y modifiqué liturgia que encontré por internet, y lo imprimí. Claro, ¿y si en el momento no sabía qué decir y me quedaba en blanco u ofendía a alguna entidad?

Lo siguiente que necesitaba para ser una practicante seria eran las herramientas. Un pentáculo, un caldero, un athame, un incensario, un cáliz y velas. Aquí la verdad es que fui espabilada y tampoco me compliqué mucho. Incensario tenía uno ideal, cuchillo de mango negro también tenía por casa. De caldero me compré una mini olla para cocinar en el bazar de la esquina, el cáliz fue un vaso y el pentáculo… una bandeja a la que le pegué unas tiras de celo blanco ancho formando un pentáculo jajaja

Llegó el gran día, esperé a estar sola, apagué todas las distracciones electrónicas, bajé la persiana para hacer ambiente y me dispuse a ello. <<Ups, el guión>>... <<Vale, ahora sí.>>
Trazo el círculo, llamo a los elementos (sin tener muy claro qué tipo de entes son y cómo funcionan, pero era lo que dictaba el protocolo…). Voy a encender las velas y el incienso y… ¡no puede ser!, me había olvidado las cerillas. <<Vale, calma, yo esto lo he leído alguna vez. Tengo que abrir una puerta en el círculo en dirección… mmm, no recuerdo bien…>>. Al final acabé abriendo la puerta en la dirección que fuera y luego lo volví a cerrar sin mucha ortodoxia pero sintiendo que podía haber fastidiado todo el ritual.

En general todo transcurrió bien, no hubo ningún percance más, pero me quedó todo muy frío y mecánico. Sin tener ninguna experiencia ritual, el hecho de seguir el guión para querer hacer las cosas bien y los nervios, hicieron que no me concentrara nada. Mi estado mental no se encontraba preparado para llevar a cabo un ritual y me sentí un poco extraña. Esperaba haber sentido paz, tranquilidad, entrar en trance de meditación… Pero ilusa de mí, no me entrené lo suficiente para ello. Lo mejor de la experiencia fue recordar a los que ya no estaban con nosotros. El simple hecho de pensar que si me despedía por última vez, quizás me escucharan y a mí me sirviera para trabajar en la aceptación de la muerte, ya valió la pena.

Terminé el ritual despidiéndome de los dioses, de los cuartos (los elementos) y me comí mi parte de la fruta que ofrendé para enraizarme. Y luego… Hice una foto y la subí a Instagram xD

FIN



Como veis, soy una persona que más que por precipitada, peco de pensar demasiado las cosas y tardar en pasar a la práctica. Quizás pasara un par de meses leyendo sin parar antes de ocurrírseme poner nada en práctica. Y sólo me sirvió para darme cuenta de que tenía que practicar más y mejorar en todo. Sin embargo, con el tiempo aprendí varias cosas:

Que los caminos pueden cambiar, que hay mil formas de vivir la espiritualidad pagana. Que hay vida fuera de la Wicca. Hay vida fuera de los rituales milimetrados y que no es necesario que éstos sean tan sobrios y calculados como mi primer ritual. Lo importante de todo esto es conectar con lo que sea que estés haciendo y trabajar de forma interna, no externa. La parafernalia ritual es un adorno, el cambio proviene de dentro.

Os animo a que compartáis vuestras experiencias, tanto aprendizajes como primeros rituales o cualquier anécdota que os hiciera aprender. No hay que avergonzarse de nuestro "yo" pasado. Sin él, no seríamos lo que somos hoy en día, ni lo que seremos.

sábado, 30 de diciembre de 2017

La pirámide de las brujas

Lo que actualmente denominamos con el nombre de la pirámide de las brujas es un compendio de 4 directrices o principios que nos pueden ayudar en la realización de nuestros hechizos y rituales. Son bastante útiles cuando comenzamos en la magia o la brujería, puesto que son principios bastante básicos y engloban conceptos que nos conviene conocer antes de embarcarnos en la práctica de la magia.

Su origen se desconoce, pero por cómo está planteado, tiene pinta de provenir de la magia ceremonial o el hermetismo. Eliphas Levi sí que lo llega a nombrar en alguna de sus obras, y más tarde Aleister Crowley se influencia de estos conocimientos y habla de “Los poderes de la Esfinge”. El nombre de “La pirámide de las brujas” sí que es de origen muy probablemente moderno y posterior. Pero bueno, de uno u otro nombre, nos hacemos entender.

Existen correspondencias elementales de estos 4 principios, que son los siguientes:

·         To Know (Saber o Poder) – Elemento Aire
·         To Will (Querer o Tener voluntad de) – Elemento Fuego
·         To Dare (Osar) – Elemento Agua
·         To Be Silent (Callar o Guardar silencio) – Elemento Tierra


To Know (Saber): Si no sabemos o conocemos el arte que estamos practicando, raramente podremos obtener un buen resultado. Tenemos que saber qué estamos haciendo y por qué. Este principio habla del conocimiento, una base muy importante en magia y brujería. Siempre seremos aprendices, toda nuestra vida. El aprendizaje en la magia nunca tiene fin, y para comenzar nuestra práctica debemos conocer y entender los elementos que empleamos, los rituales, hierbas, cristales, correspondencias, dioses, estado mental, energías, herramientas… Este principio se asocia al elemento Aire por su carácter mental y asociado al conocimiento.

To Will (Voluntad): La voluntad es lo que vamos a insuflar en nuestra magia para conseguir que se manifieste. Es nuestro deseo verdadero y, como el fuego, es apasionado. También tiene que ver con la habilidad para mover las energías, puesto que, si no tenemos nuestra voluntad clara, raramente vamos a conseguir movilizarlas y usar nuestro poder. El elemento fuego dentro de nosotros es la chispa que nos lanza a crear esa magia, a cambiar nuestro entorno. Necesitamos “saber” para poder “querer” manifestar nuestros deseos, y por eso antes debemos haber interiorizado el principio anterior.

To Dare (Osar): Ya tenemos nuestra voluntad clara y los conocimientos adquiridos. Ahora debemos lanzarnos y atrevernos a realizar nuestra práctica mágica. Debemos practicar y perseverar. Este principio habla de atreverse a hacer magia sin miedo, atreverse a invocar entidades o dioses con conocimiento, atreverse a experimentar. Tener confianza en uno mismo y estar dispuesto a pasar a la acción. Trascender las barreras del miedo a fallar, a equivocarse, a que algo nos salga mal, a los cambios, a los retos que se nos presenten. Enfrentarnos a lo que nos debamos enfrentar, pero ¡ojo!, sin ser un temerario. Porque llegados a este punto, ya tenemos interiorizados los principios anteriores. Como decía al principio, ya tenemos las herramientas para osar emplearlas. En este principio las emociones juegan un papel muy importante, esta es la razón de que este principio se asocie con el elemento Agua.

To keep silent (Permanecer callado): Este principio es uno de los más olvidados. Dice Shakespeare que “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras”. El guardar silencio hace referencia a varias cosas. La primera y relacionada con el acto mágico, sugiere que hasta que no tengamos constancia de la manifestación de nuestros deseos, cualquier influencia negativa puede contrarrestar lo que nuestra voluntad intenta manifestar. Por eso es mejor no hablar demasiado de nuestro trabajo mágico porque los juicios ajenos, la incredulidad, duda, envidia o los malos deseos nos pueden chafar el trabajo. Se puede decir que hay cierta parte de poder en el hecho de callar algunas cosas y guardar silencio. El segundo aspecto se refiere también al silencio interior, a estar centrado y “grounded” para mantener la mente clara y sin ruido interno. Para escuchar los mensajes del universo o los dioses, tenemos que estar callados para obtener y canalizar la sabiduría. Y hay un tercer aspecto, no menos importante que los anteriores. Se refiere a hablar sobre nuestro arte indiscriminadamente. La brujería y la magia son cosas serias, y como tal, no debemos fardar de ello ante los demás o compartir ciertas cosas con todo el mundo. Presumir infla el ego, y eso no ayuda a mantener el equilibrio mental necesario para el desarrollo de la práctica mágica. Si valoras tu práctica, no la compartas así como así a cualquier persona. Es conocimiento valioso (y a veces sabiduría sagrada), lanzarla a los cuatro vientos para que los no-creyentes la denigren es una falta de respeto hacia el arte. Hay cosas que no es necesario contar o constituyen conocimiento muy individual. Ojo que no digo que entre practicantes se comparta conocimiento. Eso es una práctica muy sana. Y según en qué caso, derribar mitos y abrir mentes está bien. Pero ninguna práctica mágica o religión pagana es proselitista. No debemos ir por ahí de abanderados de la magia repartiendo conocimiento importante a cualquiera. Probablemente nos llevemos muchas malas energías. No todo el mundo está preparado para comprender, o no quiere comprender. Este principio se asocia al elemento Tierra, quieto y silencioso.



¿Por qué una pirámide?
Porque la base sobre la que se apoya la pirámide, y por analogía, la base de la práctica, tiene cuatro vértices que luego confluyen en un punto superior. Digamos que estos vértices son los cuatro principios.


¿Debo seguir estos principios obligatoriamente?
Pues hombre, no. La práctica individual es algo personal, y cada uno tenemos nuestro sistema de creencias. Como siempre, aquí no se trata de adoctrinar a nadie. Sin embargo, sí que me parecen unos puntos útiles y bastante interesantes para tenerlos en cuenta. Probablemente muchos de nosotros los sigamos sin darnos mucha cuenta, ya que son bastante lógicos. De cualquier forma, espero que os haya gustado el post y os ayude a coger ideas para mejorar vuestra práctica. ¡Nos leemos!

domingo, 5 de noviembre de 2017

¿Qué hay después de "el año y el día"?

Si bien hace un año me propuse comenzar mi andadura de aprendizaje de un año y un día para profundizar mi camino, hoy puedo decir con seguridad que he aprendido, pero mi camino aún está por comenzar. A mayor tiempo empleado en estudio e investigación, más siento que me falta. Si bien he alcanzado algún par de verdades, soy una persona que cuestiona constantemente lo que piensa y cree. Así que estoy en un constante aprendizaje-desaprendizaje que me lleva por una espiral de locura. Lo de locura es exageración, de momento sigo con mi cabeza amueblada, pero sí que me gustaría tener algo claro.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Mabon

Mabon es una de las festividades paganas de la Rueda del Año. Se trata de un Sabbat menor, es decir, de una festividad que tiene que ver con los cambios de las estaciones. Otros Sabbats menores son: Yule, Ostara y Litha. Corresponde al equinoccio de otoño y es tiempo de equilibrio, reflexión, descanso y recogimiento, pero también de celebración. Este año 2017 lo celebramos el 22 de septiembre.


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