sábado, 10 de febrero de 2018

Mi primer ritual

Os pongo en contexto: Llega a mí alguna información sobre la religión Wicca y me pongo a investigar sobre ella. Por internet voy encontrando información. La Rede, la rueda del año...
<<Esto no suena mal>>. Decido leer mi primer libro al respecto: "Wicca. La guía del practicante solitario" de Scott Cunningham. La mayoría de cosas me parecen interesantes y chulas. <<Bien, he encontrado una espiritualidad con unos valores y unos métodos que me gustaría compartir y probar.>> Además, lo mejor de todo, ¡es que tiene festividades que celebrar! Toda religión que se precie debe tenerlas, si no, qué aburrimiento todo.

Después de pensarlo mucho, buscar covens y agrupaciones y no encontrar nada que me convenciese demasiado, decidí dedicarme en solitario, es decir, presentarme a los dioses y comenzar mi aprendizaje serio de un año y un día. Además, ¡se acercaba Samhain! El año nuevo celta era la época perfecta para comenzar, siendo una festividad tan poderosa.
Me puse a buscar como loca todas las correspondencias habidas y por haber entre internet y libros. Me preparé un guión detallado de la liturgia para tener claro el orden de los acontecimientos, lo que quería decir y cómo lo quería decir para que sonara bonito. Seleccioné y modifiqué liturgia que encontré por internet, y lo imprimí. Claro, ¿y si en el momento no sabía qué decir y me quedaba en blanco u ofendía a alguna entidad?

Lo siguiente que necesitaba para ser una practicante seria eran las herramientas. Un pentáculo, un caldero, un athame, un incensario, un cáliz y velas. Aquí la verdad es que fui espabilada y tampoco me compliqué mucho. Incensario tenía uno ideal, cuchillo de mango negro también tenía por casa. De caldero me compré una mini olla para cocinar en el bazar de la esquina, el cáliz fue un vaso y el pentáculo… una bandeja a la que le pegué unas tiras de celo blanco ancho formando un pentáculo jajaja

Llegó el gran día, esperé a estar sola, apagué todas las distracciones electrónicas, bajé la persiana para hacer ambiente y me dispuse a ello. <<Ups, el guión>>... <<Vale, ahora sí.>>
Trazo el círculo, llamo a los elementos (sin tener muy claro qué tipo de entes son y cómo funcionan, pero era lo que dictaba el protocolo…). Voy a encender las velas y el incienso y… ¡no puede ser!, me había olvidado las cerillas. <<Vale, calma, yo esto lo he leído alguna vez. Tengo que abrir una puerta en el círculo en dirección… mmm, no recuerdo bien…>>. Al final acabé abriendo la puerta en la dirección que fuera y luego lo volví a cerrar sin mucha ortodoxia pero sintiendo que podía haber fastidiado todo el ritual.

En general todo transcurrió bien, no hubo ningún percance más, pero me quedó todo muy frío y mecánico. Sin tener ninguna experiencia ritual, el hecho de seguir el guión para querer hacer las cosas bien y los nervios, hicieron que no me concentrara nada. Mi estado mental no se encontraba preparado para llevar a cabo un ritual y me sentí un poco extraña. Esperaba haber sentido paz, tranquilidad, entrar en trance de meditación… Pero ilusa de mí, no me entrené lo suficiente para ello. Lo mejor de la experiencia fue recordar a los que ya no estaban con nosotros. El simple hecho de pensar que si me despedía por última vez, quizás me escucharan y a mí me sirviera para trabajar en la aceptación de la muerte, ya valió la pena.

Terminé el ritual despidiéndome de los dioses, de los cuartos (los elementos) y me comí mi parte de la fruta que ofrendé para enraizarme. Y luego… Hice una foto y la subí a Instagram xD

FIN



Como veis, soy una persona que más que por precipitada, peco de pensar demasiado las cosas y tardar en pasar a la práctica. Quizás pasara un par de meses leyendo sin parar antes de ocurrírseme poner nada en práctica. Y sólo me sirvió para darme cuenta de que tenía que practicar más y mejorar en todo. Sin embargo, con el tiempo aprendí varias cosas:

Que los caminos pueden cambiar, que hay mil formas de vivir la espiritualidad pagana. Que hay vida fuera de la Wicca. Hay vida fuera de los rituales milimetrados y que no es necesario que éstos sean tan sobrios y calculados como mi primer ritual. Lo importante de todo esto es conectar con lo que sea que estés haciendo y trabajar de forma interna, no externa. La parafernalia ritual es un adorno, el cambio proviene de dentro.

Os animo a que compartáis vuestras experiencias, tanto aprendizajes como primeros rituales o cualquier anécdota que os hiciera aprender. No hay que avergonzarse de nuestro "yo" pasado. Sin él, no seríamos lo que somos hoy en día, ni lo que seremos.

sábado, 30 de diciembre de 2017

La pirámide de las brujas

Lo que actualmente denominamos con el nombre de la pirámide de las brujas es un compendio de 4 directrices o principios que nos pueden ayudar en la realización de nuestros hechizos y rituales. Son bastante útiles cuando comenzamos en la magia o la brujería, puesto que son principios bastante básicos y engloban conceptos que nos conviene conocer antes de embarcarnos en la práctica de la magia.

Su origen se desconoce, pero por cómo está planteado, tiene pinta de provenir de la magia ceremonial o el hermetismo. Eliphas Levi sí que lo llega a nombrar en alguna de sus obras, y más tarde Aleister Crowley se influencia de estos conocimientos y habla de “Los poderes de la Esfinge”. El nombre de “La pirámide de las brujas” sí que es de origen muy probablemente moderno y posterior. Pero bueno, de uno u otro nombre, nos hacemos entender.

Existen correspondencias elementales de estos 4 principios, que son los siguientes:

·         To Know (Saber o Poder) – Elemento Aire
·         To Will (Querer o Tener voluntad de) – Elemento Fuego
·         To Dare (Osar) – Elemento Agua
·         To Be Silent (Callar o Guardar silencio) – Elemento Tierra


To Know (Saber): Si no sabemos o conocemos el arte que estamos practicando, raramente podremos obtener un buen resultado. Tenemos que saber qué estamos haciendo y por qué. Este principio habla del conocimiento, una base muy importante en magia y brujería. Siempre seremos aprendices, toda nuestra vida. El aprendizaje en la magia nunca tiene fin, y para comenzar nuestra práctica debemos conocer y entender los elementos que empleamos, los rituales, hierbas, cristales, correspondencias, dioses, estado mental, energías, herramientas… Este principio se asocia al elemento Aire por su carácter mental y asociado al conocimiento.

To Will (Voluntad): La voluntad es lo que vamos a insuflar en nuestra magia para conseguir que se manifieste. Es nuestro deseo verdadero y, como el fuego, es apasionado. También tiene que ver con la habilidad para mover las energías, puesto que, si no tenemos nuestra voluntad clara, raramente vamos a conseguir movilizarlas y usar nuestro poder. El elemento fuego dentro de nosotros es la chispa que nos lanza a crear esa magia, a cambiar nuestro entorno. Necesitamos “saber” para poder “querer” manifestar nuestros deseos, y por eso antes debemos haber interiorizado el principio anterior.

To Dare (Osar): Ya tenemos nuestra voluntad clara y los conocimientos adquiridos. Ahora debemos lanzarnos y atrevernos a realizar nuestra práctica mágica. Debemos practicar y perseverar. Este principio habla de atreverse a hacer magia sin miedo, atreverse a invocar entidades o dioses con conocimiento, atreverse a experimentar. Tener confianza en uno mismo y estar dispuesto a pasar a la acción. Trascender las barreras del miedo a fallar, a equivocarse, a que algo nos salga mal, a los cambios, a los retos que se nos presenten. Enfrentarnos a lo que nos debamos enfrentar, pero ¡ojo!, sin ser un temerario. Porque llegados a este punto, ya tenemos interiorizados los principios anteriores. Como decía al principio, ya tenemos las herramientas para osar emplearlas. En este principio las emociones juegan un papel muy importante, esta es la razón de que este principio se asocie con el elemento Agua.

To keep silent (Permanecer callado): Este principio es uno de los más olvidados. Dice Shakespeare que “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras”. El guardar silencio hace referencia a varias cosas. La primera y relacionada con el acto mágico, sugiere que hasta que no tengamos constancia de la manifestación de nuestros deseos, cualquier influencia negativa puede contrarrestar lo que nuestra voluntad intenta manifestar. Por eso es mejor no hablar demasiado de nuestro trabajo mágico porque los juicios ajenos, la incredulidad, duda, envidia o los malos deseos nos pueden chafar el trabajo. Se puede decir que hay cierta parte de poder en el hecho de callar algunas cosas y guardar silencio. El segundo aspecto se refiere también al silencio interior, a estar centrado y “grounded” para mantener la mente clara y sin ruido interno. Para escuchar los mensajes del universo o los dioses, tenemos que estar callados para obtener y canalizar la sabiduría. Y hay un tercer aspecto, no menos importante que los anteriores. Se refiere a hablar sobre nuestro arte indiscriminadamente. La brujería y la magia son cosas serias, y como tal, no debemos fardar de ello ante los demás o compartir ciertas cosas con todo el mundo. Presumir infla el ego, y eso no ayuda a mantener el equilibrio mental necesario para el desarrollo de la práctica mágica. Si valoras tu práctica, no la compartas así como así a cualquier persona. Es conocimiento valioso (y a veces sabiduría sagrada), lanzarla a los cuatro vientos para que los no-creyentes la denigren es una falta de respeto hacia el arte. Hay cosas que no es necesario contar o constituyen conocimiento muy individual. Ojo que no digo que entre practicantes se comparta conocimiento. Eso es una práctica muy sana. Y según en qué caso, derribar mitos y abrir mentes está bien. Pero ninguna práctica mágica o religión pagana es proselitista. No debemos ir por ahí de abanderados de la magia repartiendo conocimiento importante a cualquiera. Probablemente nos llevemos muchas malas energías. No todo el mundo está preparado para comprender, o no quiere comprender. Este principio se asocia al elemento Tierra, quieto y silencioso.



¿Por qué una pirámide?
Porque la base sobre la que se apoya la pirámide, y por analogía, la base de la práctica, tiene cuatro vértices que luego confluyen en un punto superior. Digamos que estos vértices son los cuatro principios.


¿Debo seguir estos principios obligatoriamente?
Pues hombre, no. La práctica individual es algo personal, y cada uno tenemos nuestro sistema de creencias. Como siempre, aquí no se trata de adoctrinar a nadie. Sin embargo, sí que me parecen unos puntos útiles y bastante interesantes para tenerlos en cuenta. Probablemente muchos de nosotros los sigamos sin darnos mucha cuenta, ya que son bastante lógicos. De cualquier forma, espero que os haya gustado el post y os ayude a coger ideas para mejorar vuestra práctica. ¡Nos leemos!

domingo, 5 de noviembre de 2017

¿Qué hay después de "el año y el día"?

Si bien hace un año me propuse comenzar mi andadura de aprendizaje de un año y un día para profundizar mi camino, hoy puedo decir con seguridad que he aprendido, pero mi camino aún está por comenzar. A mayor tiempo empleado en estudio e investigación, más siento que me falta. Si bien he alcanzado algún par de verdades, soy una persona que cuestiona constantemente lo que piensa y cree. Así que estoy en un constante aprendizaje-desaprendizaje que me lleva por una espiral de locura. Lo de locura es exageración, de momento sigo con mi cabeza amueblada, pero sí que me gustaría tener algo claro.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Mabon

Mabon es una de las festividades paganas de la Rueda del Año. Se trata de un Sabbat menor, es decir, de una festividad que tiene que ver con los cambios de las estaciones. Otros Sabbats menores son: Yule, Ostara y Litha. Corresponde al equinoccio de otoño y es tiempo de equilibrio, reflexión, descanso y recogimiento, pero también de celebración. Este año 2017 lo celebramos el 22 de septiembre.


domingo, 3 de septiembre de 2017

Limpieza y carga de Gemas y Cristales


Buenas lunas a todos. Hoy vamos a resolver una duda muy común que nos surge al empezar a trabajar con cristales y gemas, que es: ¿Cómo las limpio o cargo? ¿Limpiar y cargar significa lo mismo?

Normalmente se usa "limpieza" y "carga" de cristales como sinónimos. En realidad no "cargamos" al cristal porque por sí sólo ya produce una frecuencia de vibración natural asociada a ese tipo de cristal en concreto. Lo que sí tenemos que hacer es limpiarlo de las energías que pueden haber modificado ese estado natural (si ha estado cerca de aparatos electrónicos, lo hemos usado en algún hechizo o hemos proyectado sobre él alguna intención talismánica o energética). En definitiva, tenemos que resetearlo.

Ojo: Según la tradición que sigáis, podéis pensar que los cristales sí que se descargan, como si fueran baterías, y hay que volverles a insuflar energía. En realidad hay muy pocas diferencias entre ambos paradigmas, ya que las formas empleadas son las mismas prácticamente. Usaremos ambas palabras de forma intercambiable.

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